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lunes, 28 de octubre de 2013

Puedes estar tranquila mi vida, que cuando te despiertes a mi lado, haré como si no hubiera estado toda la noche observándote dormida, cuando te levantes sigilosamente de la cama y comiences a vestirte rápidamente disimularé y no te darás cuenta de que hace horas que estoy despierto, y tampoco haré ningún movimiento cuando salgas de la habitación, porque sé que nunca te han gustado las despedidas, ni todos esos rollos de parejas felices.
Puedo acostumbrarme a tus escapadas por la mañana sin despedida mientras pueda observarte toda la noche, tan tranquila, sin ningún rastro de dolor en tu cara, y disfrutando de ti como nunca.

viernes, 25 de octubre de 2013

Y mírame, aquí sigo, igual que me dejaste, destrozada y con sueño, 
como un niño que tira a un rincón el juguete del que se ha aburrido.
Dentro de mi no queda más que hielo y un frío viento 
que sopla con cada latido de mi lento y helado corazón, 
aquel que creía que se iba a romper en mil pedazos cuando te fuiste, 
sin embargo aquí está, y sigue funcionando, aunque tres veces más lento 
e igual de somnoliento que yo.
Porque dormir ya no puedo.
Ya que dormir me recuerda a ti, 
a aquellas veces que me quedaba dormida en tu pecho, 
escuchando tu lento y tranquilo corazón,
soñando,
cosa que tampoco puedo hacer ya.
No desde que no estás.
No dejes que esto que llevo dentro acabe conmigo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Al principio sientes que te mueres si él no está, te vas desmoronando poco a poco, vas perdiéndote, caes, y no sabes dónde está el suelo. Es una sensación indescriptible. Te das cuenta de que nada tiene sentido, o al menos no el mismo que cuando él estaba. ¿De verdad me está pasando esto?, piensas. Sí, pero sólo está en tu cabeza. Los demás te ven igual, tal vez un poco más pálida, con más ojeras, más apagada, pero oye, con la misma sonrisa. Esa sonrisa falsa de siempre, la que hace que den el visto bueno, la que hace que piensen que todo está como siempre. Pero siempre has estado mal. Siempre desde que él no está, cómo no.
Entonces te frustras. Te dices basta. No puedes seguir estando mal mientras él hace tiempo que está genial, y encima ha reconstruido su vida con otra. Esa otra a la que tanto odias por ser la que está con él. 
Pasan los meses y te vas dando cuenta de que tampoco se está tan mal, te acostumbras y al final quemas el libro, sin miedo, sin arrepentimiento. 

viernes, 23 de agosto de 2013

"Él se ha ido ya, ha desaparecido y no va a volver, por mucho que te rayes tía, no aparecerá otra vez en tu vida. Sus miradas te han engañado, no te echa de menos, ni siquiera piensa ya en ti. Te ha vuelto a engañar, como tantas otras veces hizo, eres tan ingenua, le quieres tanto... tonta, te lo dije, te dije que te lo iba a volver a hacer."

martes, 7 de mayo de 2013

Y todo se reduce a dormir durante el día, llorar por la noche. Todo se reduce a él. Todo se reduce a "lo que pasé con él" y a "lo que nunca pasará porque todo ha terminado". Todo se reduce a pensar en él.

Todo se vuelve negro. Un negro solitario.
Todo empieza a dar igual.
Todo desaparece.
Todo excepto él.

Él no. Él se intensifica. Resplandece en mi mente, sólo existe él, y entonces recuerdo cosas que ni me acordaba que habían pasado. Recuerdo cada momento. Incluso recuerdo cada palabra que salió de su boca, aunque fueran tardes enteras. Lo recuerdo todo. 
Su sonrisa en esos momentos. 
Sonrisas cómplices.
Recuerdo sus ojos, admirándome, deseándome.
Sus manos recorriendo mi cuerpo. Sus labios subiendo y bajando. De boca a cuello, de cuello a boca.
Yo estudiándole, él estudiando mi piel, mi espalda, mi cuello, mi barriga.

Él sonriendo. Él susurrando. Él gritando. Él riendo.

Todo se reduce a él. Todo lo demás desaparece.

Y me quema, me desgarra en mil pedazos, y grito. A veces en silencio, otras descargando esos gritos contra la pared a través de mis puños. Y duele. Pero nunca más de lo que siento dentro. Yo desgarrándome cada vez que recuerdo que ya no le tengo. Pero hay algo peor que no tenerle, y es saber que le tuve.

¿Qué hago ahora con todos esos recuerdos? ¿con todos esos 'te quiero'?
¿con todos esos 'pequeña', 'princesa', 'enana', 'bonita'? ¿qué puedo
hacer para olvidar eso?
¿Y qué me dices de verle y sabes que él ya no se acuerda de nada, o que al menos ya no quiere acordarse? Eso sí duele.
Todo lo relacionado con él duele. Incluso su nombre. Él entero me duele.
Cuando le miro. Cuando sé que mi sitio lo ocupa otra. Cuando su mano ya no la puedo coger yo, sino otra.
Todo duele. Y vuelvo a gritar. Gritar sin que nadie me oiga.

lunes, 4 de febrero de 2013


«No puedo vivir sin ti...

»Sí que puedes...

»Sí, pero no quiero.»

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Pienso que... que cuando todo ha llegado a su fin, todo se repite en flashes, ¿sabes? Es como un caleidoscopio de recuerdos, pero todo regresa. Excepto él. Pienso que parte de mí sabía al segundo que lo vi que ésto pasaría. En realidad, no es algo que él haya dicho, o hecho. Era la sensación que ésto envolvía. Y... lo más desconcertante es que, no sé si volveré a sentirme así otra vez. Aún así, no sé si debería. Sabía que su mundo se movía de manera rápida y que brillaba cual sol. Pero pensé, ¿Cómo puede el diablo empujarte a los brazos de alguien que luce... lo más parecido a un ángel cuando te sonríe? Quizá él lo sabía, cuando me vio. Supongo que perdí mi balance. Pienso que la peor parte de todo esto no fue perderlo a él, sino perderme a mí.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Se desean pero no se pueden tener. Y es que a veces el destino es el que reparte las cartas y juega sucio.
Cuando su piel roza la de ella, es como si fuera electricidad, es como si fuera fuego, quema, y a la vez es como si fuera la cosa más suave y dulce del mundo. Si ella pudiera elegir una cosa para tener siempre, serían los dedos de él sobre su piel. Acariciándola. Le daría a replay a todas horas, desearía que no parase nunca.
Con cada gesto de esos, cada sonrisa que se dedican, cada gesto que se hacen, cada guiño, cada abrazo, se enamoran más. Él de ella, y ella de él.
Ella desea con todas sus fuerzas decirle que le quiere, que cada sonrisa que le dedica hace que le quiera más, que desearía mandarlo todo a la mierda y estar con él, pero no puede. No puede porque no quiere herir a nadie.
Él desea con todas sus fuerzas poder besarla, poder acariciarla sin que nadie les juzgue, decirle a cada segundo que nunca la perderá, que la querrá siempre, que nunca ha sentido nada tan fuerte por ninguna, que quiere que sea la primera en todo y a la vez la última.
Pero todavía no pueden.
Ella tiene miedo de que él se canse, tiene mucho miedo, dejarle ir sería el peor error que pudiera cometer, pero no puede hacer nada. O si. Pero ella no es tan valiente como para hacer cualquier cosa.
Qué egoistas.
Sus miradas se cruzan a cada segundo, siempre se buscan, y cuando se encuentran sonríen. Es como un imán. No hay otra cosa que deseen más que estar juntos. Y saben que lo estarán. No ahora, porque no se puede, pero lo estarán, en un futuro. Él espera que ese futuro no sea muy lejano, y ella igual. 
Se desean pero no se pueden tener, no todavía.

jueves, 29 de noviembre de 2012

"Nunca voy a ser tu primer beso. Nunca voy a ser tu primer amor, ni tu primer polvo. No fui tu primer San Valentín, ni tu primera pelea, ni tu primer osito, ni tu primera cita. Posiblemente mi madre no sea la primera suegra que odias. Nunca seré la primera persona que te envió un sms de esos que, terminada la relación, vuelves a leer. Nunca he sido nada. Probablemente no voy a ser la primera en nada. Pero hay algo que tengo muy claro, diviértete, porque quiero ser la última."

viernes, 23 de noviembre de 2012

Se pone bien la gorra, coge su skate y con un ágil salto se sienta al lado de su amigo, que lo ha estado contemplando en todo ese tiempo. Se sonríen y se chocan la mano. 
Que máquina eres, ya casi te sale perfecto.
Ya ves tío, una semana más y me podré presentar al concurso de skate. 
Se quedan en silencio, cada uno pensando en sus cosas.
Eh tío, ¿ves a esa chica que está ahí sentada, sola, con un libro sobre sus rodillas, con la mirada perdida y los ojos llorosos?
Sí, ¿qué pasa? ¿la conoces?
Eso creía. 
Parece muy triste.
Lo está.
¿Cómo lo sabes?
Estuvo con un cabrón que la hizo sufrir, y no hay día que esté riendo, ya no sonríe, y si lo hace, es de forma superficial, falsa. 
Joder, pues si que le debía de querer para acabar así de mal...
Sí, pero él no lo sabía, el muy gilipollas parecía tener los ojos tapados, se dio cuenta tarde, cuando ya no había vuelta atrás.
Pues vaya... una chica tan guapa como ella... 
Ya, y lo peor de todo es que ahora él se arrepiente a más no poder, se odia cada vez que la ve, cada vez que ve su cara triste, le entran ganas de correr hacia ella, abrazarla y susurrarle que la ama, que se arrepiente de lo mal que la trató, de lo poco que hizo para que ella estuviera feliz, del tiempo perdido que no estuvo diciéndole a cada segundo que la quería, que sin ella no puede vivir feliz, que su vida está incompleta si ella no está... te juro que correría hacia ella y le diría lo mucho que la ama...
¿Tío, cómo sabes todo eso?
Porque el cabrón que hizo que su sonrisa se borrara de su cara soy yo. 
¿En serio tío? Joder, pues yo si fuera tú, ni me lo pensaría un minuto más, y más teniéndola ahí tan cerca, iría hacia ella y le diría todo esto que acabas de decir, tío, eres tonto, no sé a qué esperas, no sé a qué le tienes miedo.
Tengo miedo a que ya sea tarde, a que ella esté tan dolida que no me pueda perdonar, a que me odie tanto que ni quiera verme...
¿Pero qué dices loco? ¿me estás diciendo que tienes miedo a que no te perdone, si todavía sufre por ti? ¿a que no quiera verte si todavía va a verte vayas donde vayas? ¿me estás diciendo que crees que ya no te quiere? ¿pero no la ves? Está enamorada de ti, por mucho daño que le hayas hecho, se nota un huevo, y eso que yo no la conozco.